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El post del 2017

Comencemos... hablar del 2017 es algo complicado, una montaña rusa. Basta con verPictoline,  recuentos de los medios de comunicación o los comentarios de las persona sobre final de año, para saber que ha sido un año complejo en general.
En mi caso fue un año en que la paciencia, tolerancia y fe se pusieron a prueba, dejando en el camino varias crisis del digestivas, emocionales y musculares... pero al final de eso se trató, desarrollar un poco más esas tres ¿características?


Pero no me puedo quejar, aprendí muchísimo y prefiero contar mis regalos. Les comparto algunas cosas que puedo sumar a los aprendizajes:
Las cosas seguras no son realmente seguras, el cambio es constante y aprender a sobrellevarlo debería ser una materia del colegio.Mi país tiene demasiado por conocer. Si me lee de otro país le invito a visitar el paraíso natural que es Costa Rica, y si ya lo ha hecho, comente con recomendaciones de sus lugares favoritos. Cuando Dios insiste en algo, es necesario dejar de irse. Que…
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Sueños nada pomposos

Ser de esas mujeres que aún no están seguras si pertenecen a este siglo o al anterior, entre la independencia y lo popularmente llamado tradicional, como si decirles en la misma frase tuviese síntoma de infamia.
Mis sueños son simples, nada muy pomposo, una total injusticia para quienes consideran que si un sueño no es extraordinario no puede llamarse sueño.
Pienso en un espacio propio, que pueda decorar de mil formas al año, con una cocina llena de los juguetes necesarios para satisfacer mi manía por cocinar y sonreír al hacerlo.
Tomar el auto y conducir a nuevas historias, que duren una tarde, dos días o alguna semana. Un pasaporte con al menos un sello al año, para dejar de pensar que mi realidad es la única.
Quiero escribir un libro o dos... Sueño nada original para una periodista, pero algo innovador para una productora.
Un título más en la repisa, que signifique la puerta para ayudar a otros desde un lugar donde mis decisiones sean tomadas en cuenta.
Y algún día, cumplir el anhe…

Sonrisas perfectas

Atendamos al principio popular "tenga siempre una sonrisa". Como si La Mona Lisa en serio estuviese sonriendo, como si fuésemos múltiples robots con la programación de la eterna sonrisa.
¿Estar feliz es malo? no y este escrito no se trata de eso, si no de la falsa idea de que todos somos muñecos de Matel sin inseguridades, problemas, dudas o manías, como si la realidad o el dubitar sea una maldición para el resto.
En Occidente la idea de expresarse de buena manera se limita a que se digan cosas buenas y positivas; está prohibido criticar, decir un "no me gusta" o expresar sentimientos que no provoquen sonrisas.
Ahora regurgite el "jajaja". Respuesta corta de 6 letras que simula haber entendido algo, haberse divertido o estar de acuerdo, pero en la mayoría de los casos se refiere a un "no se que contestar" o "no quiero quedar mal".
Montón de hipócritas exigentes, estos que esconden la realidad en miles de colores o ilusas frases que pre…

La Cruz de un hermano mayor

Quién también es hermano o hermana mayor, sabe que es un puesto que no se pide exactamente y que implica muchísimas cosas.
Inconscientemente se enseña, se falla, se cuida, se abren los primeros caminos y sobre todo se vive cada tropiezo o victoria de los o las hermanas, como si fuera propia.
Resulta que si uno escoge ser hijo o hija de Dios, hubo un hermano antes, Jesús (cómo le conocemos en este mundo). Lo siguiente es una combinación entre lo que creo y lo que dice la Biblia, pero no usaré APA6.
En el Pentateuco (primeros cinco libros de la Biblia) el contacto con Dios era exclusivo desde Abraham (con quién era directo), pasando por a Moisés (con quién hablaba como un amigo), hasta los sacerdotes del Templo y los profetas. Llegar allí era un hecho impensable si usted no tenía este cargo o era llamado por Dios.
Resulta que la fe en Jehová dejó de ser un tema exclusivo de Israel, y su posicionamiento en otros pueblos iba aumentando.
Además, al parecer es muy característico en la huma…

2016... Para que contarlo

Tengo años haciendo un recuento de los 365 días pasados, pero este será el primer año que no les contaré que pasó porque ha sido mi año menos favorito.
Pero puedo rescatar lo aprendido, tal vez usted aprendió algo parecido:
- Hoy es hoy, es lo que importa. Ya nada puedo hacer por cambiar ayer y mañana no sé si llegará (cliché? Bueno pero es cierto).
- Los planes son algo posible pero flexibles ya que la vida cambia en minutos.
- Es mejor ayudar a otro (algo como voluntariado o pequeños cambios en el día) que estar pensando en las miles de cosas que no puedo resolver.
- Quedarse tiene un límite.
- Soy joven pero desde ya debo estar pendiente de mi salud: ejercicio y alimentación son mi día a día para cuidarme yo.
- Hay momentos en la vida en que todo se detiene y sólo nos queda parar. Para mí eso ha sido rarísimo pero ha tocado.
- Sobre el amor de pareja... ya no sé que decir, así que esa parte queda en manos de Dios.
- Día a día es importante caminar con la idea de ser feliz, sin daña…

Zombies de almas rotas

Es una época de la vida en la que dejamos de existirnos y comenzamos a olvidar como se respira.
El alma se apaga y el corazón es un órgano más.
Caminamos hacia adelante ¿o es hacia atrás? ¿ya pasamos por aquí? Sólo se camina.
Ansiosos de nuevos cerebros que nos hagan sentir vivos, de ideas que sustituyan lo roto de las almas.
Los ojos son rojos, perdidos, abiertos, en otro mundo y en este, a veces secos por tanto haber botado en lágrimas.
El cuerpo deja de pesar, porque los pedazos rotos han habitado todo espacio.
La comida deja de importar, resultamos ser un recipiente que no retiene nada.
Y si, así sin más, vagamos por la tierra como sombras de lo que una vez fuimos, zombies con un pequeño aliento de vida.

Tal vez si no estoy

He pensado qué pasa si me voy, si de pura casualidad me extrañarías.
Si mi ausencia te mostrará en algún momento que valen todas las ganas que yo exista en tu vida.
Tal vez dejarías de decir a grandes voces que no somos nada, a pesar de que cada día entrego todo para hacerte feliz.
Si dejara de entregarme, cuando vayas en la calle las cosas te hagan pensar en mí y no sólo en vos.
Y cuando no esté, puede que comiendo solo un día en un restaurante nuevo te lamentes por no haberte levantado antes a invitarme a comer.
En las noches cuando no haya un buenas noches y en las tardes de acurrucarse hasta por fin sientas que en la cama algo falta y ese algo sea mi cintura.
O tal vez, cuando estés a punto de cumplir alguno de tus sueños, llegue a tus recuerdos que nadie creía en vos como yo.
Pero lo que más me pregunto es que si me voy, llegarás a pensar que perdiste la oportunidad de adorar a alguien que te adoraba igual, dejando de ser egocéntrico y disfrutando lo que significa que alguien te …