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El post del 2017

Comencemos... hablar del 2017 es algo complicado, una montaña rusa. Basta con ver  Pictoline,  recuentos de los medios de comunicación o los comentarios de las persona sobre final de año, para saber que ha sido un año complejo en general.
En mi caso fue un año en que la paciencia, tolerancia y fe se pusieron a prueba, dejando en el camino varias crisis del digestivas, emocionales y musculares... pero al final de eso se trató, desarrollar un poco más esas tres ¿características?

El silencio del Colibrí. Mirador Los Quetzales, Dota, Costa Rica. Abril, 2017. Foto por: Brenda Lidis AlfaGo.

Pero no me puedo quejar, aprendí muchísimo y prefiero contar mis regalos. Les comparto algunas cosas que puedo sumar a los aprendizajes:
  1. Las cosas seguras no son realmente seguras, el cambio es constante y aprender a sobrellevarlo debería ser una materia del colegio.
  2. Mi país tiene demasiado por conocer. Si me lee de otro país le invito a visitar el paraíso natural que es Costa Rica, y si ya lo ha hecho, comente con recomendaciones de sus lugares favoritos. 
  3. Cuando Dios insiste en algo, es necesario dejar de irse. Quedarse puede traer más sorpresas que no dar oportunidad a la propia vida.
  4. Cultivar más allá del trabajo. El trabajo es un área, una bendición para alcanzar los sueños. Mención Honorífica a Milena por tener la paciencia de recordarlo todo el año.
  5. Los títulos no son la persona, no dan clase, amabilidad ni los hace más inteligentes, siempre es mejor la persona, no las letras antes del nombre.
  6. Aprender implica humildad, la cual es un atributo que debo cultivar día con día.
  7. Es necesario entender cuando se habla, cuando se discute, cuando se grita y sobretodo, cuando se guarda silencio.
  8. Enfrentarme a mis temores más pequeños primero, me da confianza para enfrentarme a cosas cada vez más grandes. Yo decidí continuar estudiando inglés y comenzar en enero una nueva carrera para aprender más de lo que hago.
  9. Si existe la persona indicada.
Pero ante todo, la mayoría de cosas pueden no tener pies ni cabeza, puede que todo sea incierto, puede que el dinero no llegue, puede que parezca un engaño... Es allí, en ese punto, que cerrar los ojos y respirar para tratar de escuchar a Dios funciona, eso sí, la respuesta llega de formas poco ortodoxas.

Ahora, bienvenido 2018.


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