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Mostrando entradas de diciembre, 2011

Regalos del 2011, en fotos de prueba

Este año las cosas han sido particularmente diferentes, la mayoría captadas por mi cámara. Aquí pequeños detalles o momentos que son simbólicos:






El cliché que gusta

Algunas cosas por más cliché, rosadas, cuentos de hadas, mágicas o película que quieran llamarlas, aún así mantienen su encanto. Entre ellas resaltas 11 situaciones.
Que busquen la forma de tomar tu mano: ya sea en público, por debajo de la mesa, el simple roce, las manos en el sueter, es un contacto sutil pero único.Dejar un detalle en el lugar más común para vos: el escritorio, el casillero, el asiento, el carro, la puerta de la casa; las sorpresas siempre provocan sonrisas. Ver punto 7.Que corran el pelo del rostro: antes de un beso de la forma más vista en las películas en blando y negro o el simple hecho de querer ver sus ojos. Es un contacto suave y personal.Que reconozcan tu olor: desde lejos, por detrás o saber que algo te pertenece con solo el olor señala que ha estado lo suficientemente cerca y te ha puesto más que atención.Cruzar miradas y quedarse viendo el uno al otro: olvidar que existe más gente.Saber exactamente el color de sus ojos: Leer Los árboles mueren de pie, de A…

No ser la perfección

Si fuese una competencia llevaría las de perder. Si fuese un premio tendría solo un número. Si se tratara de un bingo pegaría de chiripa, pero, si, pero se trata de usted. Tal vez no soy una "estrellita" como esa que tanto admiras, pero me estoy preparando de muchas formas para brillar mucho y mucho tiempo... no soy una cara bonita, ni la que mejor habla ni la más conocedora, pero sí con un corazón dispuesto al momento que esté lista.

Culpando a Freud

Se bajaron del carro, y a lo largo una playa desconocida. Eran tres amigos en el mismo vehículo junto a ella, uno le representaba la moral, el otro las decisiones y el otro los deseos del alma.
Era un lugar lejano, creería que era Limón, no se, tal vez tan escondida como playa Panamá.
Su moral le decía que algo no andaba bien, era desconocido ese mar. Las decisiones tomó la decisión de quedarse junto a la moral cerca del auto, y el deseo quiso correr con ella, lo hizo.
A unos cuantos metros ella supo que debía quitarse los zapatos, ¿cómo sentiría el mar en sus pies? pero el camino oscurecía mientras se acercaban, aparecieron piedras en la arena... al deseo le entró miedo, dejó de correr.
Ella, ya sin zapatos continuó, era  un mar oscuro y se percató que estaba sola. Se detuvo. Vio hacia atrás, hacia adelante. A dos metros de sentir el mar las tres voces fueron escuchadas en su cabeza. Decidió volver.
En su camino de vuelta solo pensaba como hubiese sido tocar el mar.