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Mostrando entradas de junio, 2016

La culpa por dejar de amar

Date la vuelta, déjame cerrar los ojos déjame saber si siento o ya dejé de hacerlo, necesito saber si vale la pena este esfuerzo.
No puedo verte a la cara y decirte que ya no siento un nudo en la garganta atropella mis deseos, no sé de que se trata, es la extraña sensación y el conocido sentimiento de un corazón en blanco.
Cuando los besos dejan de tener sabor
y las conversaciones ya no tiene contenido,  uno sabe que es el momento de partir, a un lugar donde es más fácil entender.
Es nuestra culpa,  por decirle amor a la pasión y a la emoción, es culpa de nuestra insistencia por creer que es posible aferrarse a las irrealidades sociales.
Las ilusiones comienzan a ser menores cuando los sueños no se construyen, en el momento en que la suerte deja de ser jugada y las ganas, son solo ganas de uno.
No me culpes, culpa al tiempo, al reloj, a sus manecillas a las diferencias entre ambos o a las terceras personas.
No te culpes,  ni a tus miedos, ni a tus ataduras, ni a mi forma de aferrarme…