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Culpando a Freud

Se bajaron del carro, y a lo largo una playa desconocida. Eran tres amigos en el mismo vehículo junto a ella, uno le representaba la moral, el otro las decisiones y el otro los deseos del alma.
Era un lugar lejano, creería que era Limón, no se, tal vez tan escondida como playa Panamá.
Su moral le decía que algo no andaba bien, era desconocido ese mar. Las decisiones tomó la decisión de quedarse junto a la moral cerca del auto, y el deseo quiso correr con ella, lo hizo.
A unos cuantos metros ella supo que debía quitarse los zapatos, ¿cómo sentiría el mar en sus pies? pero el camino oscurecía mientras se acercaban, aparecieron piedras en la arena... al deseo le entró miedo, dejó de correr.
Ella, ya sin zapatos continuó, era  un mar oscuro y se percató que estaba sola. Se detuvo. Vio hacia atrás, hacia adelante. A dos metros de sentir el mar las tres voces fueron escuchadas en su cabeza. Decidió volver.
En su camino de vuelta solo pensaba como hubiese sido tocar el mar.

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