2015: la historia que producimos cambia

Este año fue más complejo escribir sobre lo sucedido. Tal vez porque es un guión muy largo para un post o porque la verdad muy poco es de dominio público.
Mi forma de resumirlo: Cambios... Sí, si buscara una palabra para ello sería cambios. Los últimos años me dediqué a construir cosas que en el 2015 se alcanzaron pero formulando una pregunta al final de cada ruta ¿y ahora qué?
Aprendí que tener algo no es solo tenerlo, hay que vivirlo y conservarlo, que el día tiene muchos cambios y que la resolución de las historias con varios personajes no solo dependen de uno.
Nota: hay personajes más permanentes que otros (como la familia) pero que es a estos a los que debemos más atención, los otros parecen contratados para conflictos (el conflicto no siempre es malo) específicos o capítulos de relleno.
Pero sobre todo, que ser protagonista de nuestra vida es importante pero aprender a compartir el estelar es aún más significativo.
Por eso: gracias por los personajes permanentes, por las locaciones que no cambian del todo, por el scouting y las nuevas locaciones, por los personajes que fueron importantes por muchísimos capítulos y ayudaron a construir lo que soy, por los que pasaron como un saludo y por los que ahora son parte de la historia. Incluyo a aquel personaje que me enseñó a compartir el protagónico sin perder mi lugar (este es uno de los mayores aprendizajes que tuve).
Y gracias al escritor, a Dios; por su miscericordia, sus enseñanzas, sus oportunidades y su amor.

¿Qué esperar para el 2016? Vivir.
¡¡¡Feliz año nuevo!!!

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