Sin más que decir

Pensaba en decir todo lo que
el odio pudiese aguantar
pero no me luce eso de gritar
ni de maldecir el tiempo.

Los temas acabaron,
tanto que los reclamos cesaban
y fuera de lo pensado
mis ojos si brillaban en otra dirección.

Te debo escribir para decir adiós
por el particular rito de despedir
de evitar un nuevo encuentro
y no tener que quedar por un café.

Ahorrémonos hoy esos protocolos
ambos sabemos que no hay más que decir,
de por sí, nunca hemos sido de dinámicas sociales
y conocer algo más es un gasto para los dos.

Se agotó el tiempo, las ganas no llegaban
ya las formas de reír eran forzadas,
perdón, me acostumbré a lo insuficiente
de sus aportes, yo me dabas nada.

Pero me quedaba, ahora menos cercana
con la esperanza de que en los últimos días
hiciese mi acto benéfico al rescatar de usted
lo que una vez lo hizo revivir.

Le debo escribir para decir adiós
por el particular rito de despedir
de evitar un nuevo encuentro
y no tener que quedar por un café.

Ahorrémonos hoy esos protocolos
ambos sabemos que no hay más que decir,
de por sí, nunca hemos sido de dinámicas sociales
y conocer algo más es un gasto para los dos.

Nunca hemos sido de dinámicas sociales,
y sinceramente, muy sinceramente
ya no será ni un adiós.

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