El límite entre el romance y la seducción

Tome la cintura y haga que las piernas tiemblen
¿Lo hizo?
A ver, no lo piense mucho. Ponga sus manos suavemente, es más: póngalas por las costillas y baje lentamente hasta antes de las caderas. Esté cerca, por detrás, que sienta su respiración cerca.
Sí, así van a temblar las piernas, se lo aseguro.

Continuemos. 

Que noooo. Tiene que esperar un poco más. No es de una vez.
Si, si, ella quiere pero no es tan fácil. Que quiera no significa que esté lista.

Ahora sí, déjeme continuar.

Los hombros son un lugar perfecto para que sus labios tengan el primer contacto
Recorra primero con su nariz el contorno de los hombro, ahora coloque sus labios sobre la piel. Suave, no apasionados ni dulces, solo que note su presencia deseando quedarse en la piel.
Hágale entender que sí, usted quiere pero ella debe de desesperar. Ayúdela a dejar de pensar.
¿Lo hizo?
Claro que es raro para usted pensar en hacer eso, si siempre le han enseñado que las mujeres tienen que seducir, hacer, motivar, insinuar.
Hágame caso, tendrá otros resultados si usted es quien seduce. 

Sigamos.

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