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Cuando me da por casarme

A veces me da por casarme, por dejar todo tirado y por empezar desde el principio, que las cosas me cuesten un poquitillo más de lo esperado.
Y cuando lo pienso me dan ganas de estar en esa época, en la que me valgo por mi misma pensando en más cosas que solo en mí.
Luego se me ocurre lo bueno que sería ganar con mi propio esfuerzo y llegar en la noche a saber que todo lo hice bien, durmiendo acompañada.
Pero sobretodo me da por saber que lo disfrutaré, cuando me atreva a casarme con una idea, con una forma de vida, con un pueblo o con La persona que está en mi camino. Cuando me da por casarme no me da por el matrimonio, me da la necesidad de compromiso con lo que vale la pena.

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El post del 2017

Comencemos... hablar del 2017 es algo complicado, una montaña rusa. Basta con verPictoline,  recuentos de los medios de comunicación o los comentarios de las persona sobre final de año, para saber que ha sido un año complejo en general.
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Pero no me puedo quejar, aprendí muchísimo y prefiero contar mis regalos. Les comparto algunas cosas que puedo sumar a los aprendizajes:
Las cosas seguras no son realmente seguras, el cambio es constante y aprender a sobrellevarlo debería ser una materia del colegio.Mi país tiene demasiado por conocer. Si me lee de otro país le invito a visitar el paraíso natural que es Costa Rica, y si ya lo ha hecho, comente con recomendaciones de sus lugares favoritos. Cuando Dios insiste en algo, es necesario dejar de irse. Que…

Zombies de almas rotas

Es una época de la vida en la que dejamos de existirnos y comenzamos a olvidar como se respira.
El alma se apaga y el corazón es un órgano más.
Caminamos hacia adelante ¿o es hacia atrás? ¿ya pasamos por aquí? Sólo se camina.
Ansiosos de nuevos cerebros que nos hagan sentir vivos, de ideas que sustituyan lo roto de las almas.
Los ojos son rojos, perdidos, abiertos, en otro mundo y en este, a veces secos por tanto haber botado en lágrimas.
El cuerpo deja de pesar, porque los pedazos rotos han habitado todo espacio.
La comida deja de importar, resultamos ser un recipiente que no retiene nada.
Y si, así sin más, vagamos por la tierra como sombras de lo que una vez fuimos, zombies con un pequeño aliento de vida.

Sexo con vehemencia

Entraron al bar, un lugar con pocas personas y mesas altas. Ella vestida con una falda que resaltaba sus piernas largas, Él vestía de domingo en pleno lunes. Una cerveza cada uno, reían y olvidaban un poco de sus realidades. Ellos se ven de frente, con esa complicidad de un fuego acumulado por algún tiempo.
- Tráigame una cerveza y un tequila
- Yo no tomaré más cerveza
- Por eso será un tequila
Ella sonrió.
El roce inicia, sus piernas se entrelazan, las manos de ambos se convierten en el mejor instrumento para las caricias. Amos ríen y las palabras pasan de lo cotidiano a insinuaciones se los deseos.
- Ya es tarde. ¿Te llevo?
- Sí, vamos.
En el auto, ubicado en el estacionamiento, vacío por un día poco particular. Las caricias se vuelcan hacia ella;  mientras, las manos se acercan cada vez más a las zonas que hacen perder la razón, las ventanas van perdiendo su claridad.
Desde afuera el vehículo parece cobrar vida y tiene voz que no menciona palabra pero incita a un placer parecido a …