La vil atribución del tiempo

Me expreso sabiendo que el límite de mis pensamientos es inexistente, sin embargo necesito decir tantas cosas que el tiempo tomó la vil atribución de limitarme.
Quiero pedir al espacio un espacio, en el cual pueda estar, ser quien soy sin necesidad de estar oscuras, tener luz propia ante el juego despreciado del reloj.
Extraño eternamente poder tocar al más sagrado de los aires que me pertenecen, al más sagrado de los momentos, al amor hecho táctil.
Sí, me hizo saber que estoy viva, que siento, que es real. Pero ¿cuán real podrá ser si el tiempo se mofa de mis deseos e inculca en el corazón, que me pertenece por decisión ajena, la absurda idea de que no lo necesito?
Más aún, el tiempo desgraciado hasta me quita la posibilidad de hablar y deja a los desdenes de las interpretaciones que pueda dar un mensaje.
¿Cómo luchar contra el tiempo, si él no tiene una figura a quién degollar?
Te pido, dueño del palpitar que menciona tu nombre, omite al tiempo que se ha empecinado en confundir los pensamientos.

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