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El día que me cansé

Ese día me cansé. Me cansé de ser yo, me cansé de lo que estaba viviendo, de esperar. Yo dije hasta pronto sabiendo que era adiós, dije sí, queriendo un no.
Me fui a una fiesta, pero ni así, nada era para mí. No había una bebida que quisiera probar, no había baile divertido, las risas eran falsas.
Caminé, algo molesta con el mundo, la verdad conmigo misma. La peor cara, el peor cabello y con peor olor, ese de quien estuvo junto a mucho licor pero que nunca tomó.

Simplemente fue el día que me cansé.

Estaba harta, cansada, comenzaba un año que no sabía como iba a comenzar, ya había dicho muchas veces adiós, ya nada era estable necesitaba ser sostenida, quería sonreir de verdad y no por compromiso. En mi estrés vi en el lugar de espera un rostro conocido.

Simplemente fue el día que me cansé.

Tenía mucho de saberle y por una extraña razón desde años antes era eso que me hacía recordar las metas y sueños más íntimos, él los hacía relucir y yo lo veía irse luego cada encuentro de media hora (tal vez al mes) que duraba el viaje a nuestros destinos.

Simplemente fue el día que me cansé.

No sabía nada de él, solo que existía que otros nos compartían pero que no nos pertenecíamos de ninguna forma.
Olvidé esos prejuicios y el cansancio, sonreí no se porqué, pero sonreí. Le saludé, aún algo distraida le hablaba y en medio de mi acostumbrada chineazón...

Simplemente fue el día que me cansé.

Estabamos de frente y en un impulso me recosté a su pecho. Me abrazó. ¿Me abrazó?
"¿Usted me está abrazando? ¿Usted me está...? ¿Por qué no me quiero ir?" Pensé.
Me llevó a una banca y me acarició el cabello.

Simplemente fue el día que me cansé.

Nunca antes me había sentido así, estaba tranquila y descansé. Descansé durante esos minutos dos años de no saber quién era. De pronto se acercó mi hermana, él le dio su lugar pero seguía a mi lado. Yo hablé poco, y esas pocas veces reí mucho.

Simplemente fue el día que me cansé.

El autobús nunca llegó y yo olvidé por completo que tenía que irme. La lógica de la hora y el tiempo nos alcanzó. Subiendo a otro autobús mi hermana le cedió su campo y estando uno al lado del otro me recosté en su hombro y cuando nuestras manos estuvieron cerca el tomó la mía de la forma más dulce posible.

Simplemente fue el día que me cansé.

Cuando llegué a mi casa no supe que pasó, que había sentido, me preguntaba ¿él? Mi hemana se limitó a decir: "era una crónica de una muerte anunciada".
La curiosidad me ganó, corrí a mi celular y cuando iba a escribirle, un mensaje de texto por parte de él estaba en mi teléfono. Ese día se acabó pasada la media noche, teníamos mucho de que hablar.

Simplemente fue el día que me cansé.

Las personas dicen que cansarse o tirar la toalla no funciona. Yo lo hice, yo me cansé y dejé todo por un momento. Ese momento vi lo que siempre tuve a mi lado pero estaba muy cansada para ver.
Un año después no ha sido tan fácil y me agoto en algunas cosas, pero ahora no tengo que escapar, esos brazos siempre me reciben con un amor sincero y mío. Dios me bendijo al enviarte a mi lado y ahora es tan
bueno sonreír.

Te amo. (escúchala :D)

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