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Poder femenino1

Sí, es la verdad, puedo caminar en un sendero de pensamientos y en un momento, sin explicación ni previo aviso encuentro tu mirada nuevamente. Mirándome con esos ojos, los cuales no se explican que pasó y amándome como amas a todas las demás.
Me disculpo, no como a las demás, sino de esa manera como solo a mi me miras aún temiendo el encuentro de mis ojos, asustándote por mi mirada, como un niño cuando hace algo indebido, por que no hay nada más prohibido que dicho encuentro.
He aquí el poder, el que tiene una mujer al saber que a pesar del tiempo tiene el poder de llamarlo y que no pasen los segundos para que él salten por su voz.
Ese poder de saberlo tuyo a pesar de cuán sucia o dulce hubiese sido la situación, a pesar de las que suponen tener el poder, a pesar de la distancia, una mirada te sigue otorgando el poder.
Ese sentimiento al ver como se detienen al pasar, como es una sorpresa escucharte nombrarlo, como todo lo que sabes de él lo derrite al ver tus actos. Es saber que el identificador del teléfono marcando tu número aún lo pone a temblar.

Digan lo que digan, eso es poder.

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